Escuchamos últimamente noticias de condenas por temas de descargas vía p2p, o mejor dicho, de gente que las favorece. Aquí y fuera. Multas, condenas incluso penales, y mucho bombo en los medios de comunicación. Y se anuncia que se perseguirá a las webs que “permitan descargas”. Parece una campaña de marketing para sembrar el pánico en toda regla.
Lo curioso es que parece que la estrategia de negocio es ésa, la persecución, cerrar webs o redes p2p, etc. Pero la pregunta es ¿y cuál es el nuevo modelo de negocio? Porque no creo que las multas y el reparto del canon den ni para pagar la gasolina de los coches que tenían los ejecutivos en la industria discográfica cuando se vendían cds a mansalva.
Y más curioso todavía, ¿no estamos en el mismo punto que cuando se cerró Napster en julio de 2001? (por cierto, casualmente justo cuando nació mi web de música independiente PopMadrid.com que entonces vendía CDs). En todo este tiempo parece que están encerrados en sus oficinas esperando que pase el chaparrón, pero parece que se olvidan de proponer alternativas a los usuarios. Si la realidad de la que se parte es que están descargando a voluntad, gratuitamente y sin restricciones, habrá que proponer un modelo en el que se descargue a voluntad, sin restricciones y pagando, o generando ingresos paralelos.
Sigo pensando que la gente está más dispuesta a pagar por la música de lo que se quiere hacer ver, como se vio en los comentarios de la pequeña encuesta que hice aquí, en PopMadrid y que Antonio Ortiz trasladó también a su blog. Pero tiene que ser fácil de utilizar, sin ese invento anacrónico llamado drm y con un precio razonable (10€ al mes es mi propuesta). Porque un precio razonable multiplicado por muchos usuarios da mucho dinero.
Publicado el 16 de Noviembre de 2008 .
Estoy en una fase de reflexión, personal y profesional, sobre la música, su futuro como industria, el modelo de negocio en el que acabará existiendo y las consecuencias que tendrá éste.
Algunas reflexiones:
- La gente quiere música. Lo dicen los datos: venta de mp4, número de usuarios de emule, número de canciones descargadas, asistentes a festivales, usuarios de lastfm, yesfm o rockolafm… Por tanto hay negocio. No tengo ninguna duda. Y un negocio muy grande. Otra cosa bien distinta es que haya el negocio que han tenido hasta ahora las majors. Ese negocio ha muerto, el cd ha muerto, y lo mejor que podrían hacer es cerrar sus fastuosas oficinas y comenzar desde cero montando “discográficas” en garajes hasta dar con la fórmula. Y además, soy drástico en este aspecto: salvo contadísimas excepciones (como parece ser Kiko Fuentes por ejemplo) no vale casi nadie para reciclarse a esta nueva realidad. Viven en una nube, siguen mirando con asombro la caida de las ventas del cd (que en mi opinión a estas alturas deberían formar parte de los ingresos extraordinarios), y tratan con una asombrosa superioridad cualquier propuesta que venga del mundo online, piden cantidades desorbitadas y no están dispuestos a apostar y aprender. Pero tranquilos: si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma. Y tarde o temprano tendrán que dejar de hacer las cuentas en modo “cuánto dejo de ingresar respecto a lo que ingresaba antes”. Por esto, fundamentalmente, es por lo que pienso que los que vienen del modelo anterior no pueden construir el modelo nuevo, porque tienen que empezar por renunciar a sus despachos, coches de empresa y viajes en primera clase para ver a artistas en la zona vip, y nadie está preparado para eso. Y porque han tenido más de 10 años para hacerlo y no lo han hecho. Es mucho más fácil que empiece gente nueva desde abajo. Continuar leyendo ‘Música Digital: pagarías, cuánto y a cambio de qué’
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