Escuchamos últimamente noticias de condenas por temas de descargas vía p2p, o mejor dicho, de gente que las favorece. Aquí y fuera. Multas, condenas incluso penales, y mucho bombo en los medios de comunicación. Y se anuncia que se perseguirá a las webs que “permitan descargas”. Parece una campaña de marketing para sembrar el pánico en toda regla.
Lo curioso es que parece que la estrategia de negocio es ésa, la persecución, cerrar webs o redes p2p, etc. Pero la pregunta es ¿y cuál es el nuevo modelo de negocio? Porque no creo que las multas y el reparto del canon den ni para pagar la gasolina de los coches que tenían los ejecutivos en la industria discográfica cuando se vendían cds a mansalva.
Y más curioso todavía, ¿no estamos en el mismo punto que cuando se cerró Napster en julio de 2001? (por cierto, casualmente justo cuando nació mi web de música independiente PopMadrid.com que entonces vendía CDs). En todo este tiempo parece que están encerrados en sus oficinas esperando que pase el chaparrón, pero parece que se olvidan de proponer alternativas a los usuarios. Si la realidad de la que se parte es que están descargando a voluntad, gratuitamente y sin restricciones, habrá que proponer un modelo en el que se descargue a voluntad, sin restricciones y pagando, o generando ingresos paralelos.
Sigo pensando que la gente está más dispuesta a pagar por la música de lo que se quiere hacer ver, como se vio en los comentarios de la pequeña encuesta que hice aquí, en PopMadrid y que Antonio Ortiz trasladó también a su blog. Pero tiene que ser fácil de utilizar, sin ese invento anacrónico llamado drm y con un precio razonable (10€ al mes es mi propuesta). Porque un precio razonable multiplicado por muchos usuarios da mucho dinero.
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