Últimamente he reflexionado mucho sobre el fenómeno al que asistimos de concentración de las ventas de diferentes sectores en grandes superficies especializadas (de deportes, bricolaje, mobiliario, electrónica… no hace falta dar nombres) y su posterior evolución una vez se sienten dueños del mercado.
La historia yo la describo así: el gran monstruo aparece y lo tiene todo, además, a mejores precios que cualquier tienda por sus economías de escala. Poco a poco van muriendo las tiendas pequeñas pues todo se concentra en la tienda grande, que ofrece más variedad, mejor precio y servicio a los clientes, y además, esa cierta seguridad de que vas a salir con el tema que quieres resolver, resuelto. Hasta ahí todo es normal, es la ley del mercado o la del “pez grande se come al pequeño”. Esta fase ya la hemos superado y, a día de hoy, la concentración en estos grandes imperios de es abrumadora.
Lo que me sorprende es lo que está sucediendo ahora, que es la fase “post mortem” de todos los pequeños comercios especializados. Sucede que como aquí nadie - no sólo yo - es tonto, se da cuenta de que gana más dinero vendiendo un producto propio que el de una marca conocida y establecida. Y además, en algunos casos, hasta puede acudir a un proveedor análogo al de la marca en cuestión y sencillamente encargar una copia con marca propia, de la cual, encargando un montón de unidades y simplemente pagando por el coste directo del producto (materia prima, mano de obra y transporte) sucede el milagro de comprar a 2 lo que esa conocida marca vende - a la tienda - a 8 para que ellos a su vez lo vendan a 12. Pongo mi copia a 8 y donde ganaba 4 gano 6 y donde vendía 1000 vendo 3000. La banca gana. Continuar leyendo ‘El futuro de las grandes superficies’
La comunicación es un elemento importante en las empresas. Aparecer en los medios es una publicidad importante, (supuestamente) gratuita, que da prestigio y conocimiento de marca. Las empresas se preocupan por aparecer en los medios, sobretodo para que se difundan las noticias positivas sobre ellas, nuevos lanzamientos, etc.
Me preguntaba en estos días cómo se las arregla la Socieadad General de Autores y Editores (SGAE) para que cada aparición suya en los medios, que además suele ser masiva, tremendamente viral y con espacios amplios en los medios tradicionales, suponga un nuevo bocado a su reputación e incrementar el odio generalizado que produce esta institución (sin duda por sus nefastos marketing y comunicación, que a su vez se justifican porque no sienten necesidad alguna de hacerlos bien teniendo sus ingresos asegurados de antemano). Me resulta tan extraordinario que llego a pensar que es una estrategia. Deberían tener un departamento de anti comunicación, para evitar la difusión masiva de estas cosas.
La última es que reclaman 14.000 al ayuntamiento de Zalamea de la Serena por la representación popular de El alcalde de Zalamea. De cuando estudié a fondo la ley de propiedad intelectual para mi proyecto fin de carrera, creía recordar que los derechos de autor eran 70 años después de la muerte de los autores, y según la wikipedia Calderón de la Barca murió en 1681. Pero parece que la adaptación de Francisco Brines es lo que reclama la entidad de gestión, pues aunque él quiere renunciar a cobrar esos derechos en beneficio de la representación popular, la SGAE ha debido entender que si él renuncia el dinero se debería quedar en sus arcas.
En cualquier caso, sabiendo de antemano que estas cosas corren como la pólvora e indignan y movilizan a toda la comunidad internauta (y a los que leen los periódicos), igual que cuando deciden reclamar dinero por un concierto benéfico y se retractan cuando ya el daño a su imagen está hecho, podrían pensar en ello y tratar de comunicar bien los argumentos, sopesar las consecuencias, elegir el momento adecuado… pero la mezcla de dejadez y victimismo del tipo “hagamos lo que hagamos nos llamarán ladrones”, los convierte sistemáticamente en Noticia, con N mayúscula, pero nunca para que se cuenten las interesantes iniciativas de la Fundación Autor, siempre de las actuaciones más zafias, antipopulares e inoportunas. Qué malo es no tener competencia y tener la sopa boba asegurada por ley.
Cuando he escuchado que la SGAE había cobrado 5.000€ (10% de la taquilla) del concierto benéfico para ayudar a un niño con síndrome de Alexander en el que el propio Bisbal actuó gratis, pensaba escribir sobre la necesidad de un plan de marketing para la SGAE, una entidad que hace una función necesaria y complicada, pero se forja a casi toda la población como enemigos por sus formas, su avaricia y su insensibilidad. Continuar leyendo ‘La SGAE y el marketing’
Nunca me han gustado las típicas secciones de la radio en las que llaman los oyentes. Yo no escucho la radio para escuchar a los oyentes, como su propio nombre indica. Igual que no leo periódicos para leer lo que escriben los lectores. Siempre me ha parecido estresante además que cuando llaman los oyentes, les empiezan a meter prisa para que acaben pronto porque “vamos mal de tiempo” y “queremos que entren muchos testimonios”. Meter a la gente en antena si no quieres escucharla, es el colmo.
Continuar leyendo ‘La opinión de los oyentes en la radio’
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