La comunicación es un elemento importante en las empresas. Aparecer en los medios es una publicidad importante, (supuestamente) gratuita, que da prestigio y conocimiento de marca. Las empresas se preocupan por aparecer en los medios, sobretodo para que se difundan las noticias positivas sobre ellas, nuevos lanzamientos, etc.
Me preguntaba en estos días cómo se las arregla la Socieadad General de Autores y Editores (SGAE) para que cada aparición suya en los medios, que además suele ser masiva, tremendamente viral y con espacios amplios en los medios tradicionales, suponga un nuevo bocado a su reputación e incrementar el odio generalizado que produce esta institución (sin duda por sus nefastos marketing y comunicación, que a su vez se justifican porque no sienten necesidad alguna de hacerlos bien teniendo sus ingresos asegurados de antemano). Me resulta tan extraordinario que llego a pensar que es una estrategia. Deberían tener un departamento de anti comunicación, para evitar la difusión masiva de estas cosas.
La última es que reclaman 14.000 al ayuntamiento de Zalamea de la Serena por la representación popular de El alcalde de Zalamea. De cuando estudié a fondo la ley de propiedad intelectual para mi proyecto fin de carrera, creía recordar que los derechos de autor eran 70 años después de la muerte de los autores, y según la wikipedia Calderón de la Barca murió en 1681. Pero parece que la adaptación de Francisco Brines es lo que reclama la entidad de gestión, pues aunque él quiere renunciar a cobrar esos derechos en beneficio de la representación popular, la SGAE ha debido entender que si él renuncia el dinero se debería quedar en sus arcas.
En cualquier caso, sabiendo de antemano que estas cosas corren como la pólvora e indignan y movilizan a toda la comunidad internauta (y a los que leen los periódicos), igual que cuando deciden reclamar dinero por un concierto benéfico y se retractan cuando ya el daño a su imagen está hecho, podrían pensar en ello y tratar de comunicar bien los argumentos, sopesar las consecuencias, elegir el momento adecuado… pero la mezcla de dejadez y victimismo del tipo “hagamos lo que hagamos nos llamarán ladrones”, los convierte sistemáticamente en Noticia, con N mayúscula, pero nunca para que se cuenten las interesantes iniciativas de la Fundación Autor, siempre de las actuaciones más zafias, antipopulares e inoportunas. Qué malo es no tener competencia y tener la sopa boba asegurada por ley.
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