Este uso es el que me gustaría no darle a mi blog, pero como me sirve de terapia y además puede ayudar a alguien a saber con quién está tratando, quiero contar lo que me ha pasado con los señores de Autocasión Leganés: me enseñaron un coche, dijeron el precio, quedé en pagarlo en una semana, no quisieron una señal, pedí un crédito, me lo concedieron, y cuando ya tenía el dinero en la cuenta, el señor no me cogía el teléfono. Un día, otro día, otro y otro. Finalmente me planto en el sitio (por si acaso le habían robado el móvil o similar). Por suerte (para todos) el tipo en cuestión no estaba, pero su socio nos cuenta que ese coche ya lo ha vendido.
Así que aquí estoy, con el dinero en la cuenta, pagando intereses por él y buscando otro coche de similares características. No será difícil encontralo, pero la desfachatez de este personaje, que 15 días más tarde sigue sin coger el teléfono, me tiene indignado. Si nos hubiera avisado sólo 24 horas antes del día que habíamos quedado, podría haber aplazado el crédito sin ningún problema. Pero por no dar la cara, yo me encuentro pagando de forma absurda intereses, con los tiempos que corren.
Ahí queda esto, a quien pueda interesar. Perdón a los lectores habituales por este post-pataleta bastante patético y prescindible, lo sé.
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