Los ciclos forman parte de nuestras vidas. El ser humano tiende a magnificar lo bueno y lo malo, creando círculos virtuosos y viciosos que hacen de efecto bola de nieve con todo.
Mi grupo de música se llamaba The Volatiles (de ahí mi usuario de casi todo, twitter por ejemplo, luigivolatile) porque en una clase de inglés me explicaron que una persona “volatile” es una persona que tiene bastantes altibajos de moral debido a su sensibilidad. Me identifiqué con ello. Cuando las cosas me van bien, celebro cualquier buena noticia y supero las malas como los puertos de cuarta categoría de una vuelta ciclista. Cuando me van mal, me irritan tonterías y me parece una desgracia que no me toque la primitiva o se me caiga el bolígrafo al suelo. “Casualmente”, en bolsa se habla de “volatilidad” de las acciones, que es el término que utilizan los “analistas” cuando no tienen ni p. idea de por qué un valor hace lo que hace.
Creo que soy bastante menos especial en esto de lo que yo mismo me creo. Acabo de leer el suplemento Negocios de El País y es realmente impresionante: absolutamente todo son malas noticias, se cuestiona a los que eran gurús, incluso retirados, como Greenspan (¡pero si todo lo bueno era gracias a él!), se buscan culpables entre los que eran el símbolo del éxito, se hacen listas de los miles de millones de euros de patrimonio que pierden los Entrecanales, Amancio Ortega o Florentino Pérez, y todos los mensajes vienen a decir que “esto no ha hecho más que empezar”.
Lo curioso es que la redacción supongo que son los mismos que hace un año se preguntaban dónde estaba el techo del Ibex, debatiendo entre los 17.000 o los 20.000 puntos, y preguntándose si se había conseguido acabar con los ciclos económicos.
Pero vamos más allá: las casas que hoy nadie quiere comprar son las mismas y están en los mismos marcos “incomparables” en los que hace poco había que comprar sobre plano porque si habían puesto un ladrillo ya se habían vendido todas. Telefónica o Iberdrola, que el viernes pasaron a valer, como si estuviéramos en rebajas, un 10% o 15% menos, siguen dando exactamente los mismos servicios. Y es llamativo porque si bien uno puede temer que, teniendo una tienda de vinos como en mi caso, la gente deje de beber vino y se conforme con agua corriente, tengo serias dudas de que se vayan a dar de baja muchos abonados de estas empresas que ofrecen servicios tan básicos.
Todo lo que está pasando, a mi ignorante y modesto entender, es porque el ser humano es escéptico y piensa que no puede ir todo tan bien durante tanto tiempo. Y pensarlo es hacer que así sea, así que todo va peor porque la gente no consume y ésta es la primera ficha del dominó, si no compran las empresas no venden, empiezan los despidos, cierres y en este caso incluso hemos llegado a quiebras de bancos.
No padezco de ningún síndrome de Estocolmo, creo (realmente es absurdo decir esto porque no creo que nadie diga “Doctor, tengo síndrome de Estocolmo”, cierro paréntesis), y parece claro que tocan unos años de bajón económico. Pero creo que es necesario tener claras dos cosas que, siendo tan básicas que seguramente ofendan la inteligencia de todos los que me lean, me parece por todo lo que leo y escucho ultimamente que no se recuerdan o no se quieren recordar: en primer lugar, que todo esto ha pasado antes, y se salió adelante, luego llegó otra época de bonanza, y luego otro bajón, etc. Y en segundo lugar, que la desconfianza y el pánico de la gente multiplican exponencialmente los efectos negativos. Y yo imagino que todos los que escriben estos artículos y posts catastrofistas, cuando van a casa de un amigo que está pasando un bache no le dicen “qué mala cara tienes, y encima, lo que te espera…”.
Y una vez más (me empieza a preocupar el tema) estoy con Martin Varsavsky, que dice que viendo el panorama se ha puesto a comprar acciones. Hay gente que siempre ve oportunidades (y no les va del todo mal).
Esta crisis lo único que viene a poner de manifiesto es que hay una economía ficticia, construída sobre la economía real. Efectivamente, Telefónica sigue haciendo lo mismo. Y debería seguir valiendo lo mismo. Pero los mercados financieros van a su aire, separados ya casi completamente de los activos que lo sustentan. Es una ruleta, un casino. Y ahí, claro, es mucho más una cuestión de psicología, de jugadores de poker, más que de economía.
Ahora toca perder. Pero a mí me da igual, porque no he invertido en la bolsa. Si sube un 20% o baja un 30%, no es mi problema. O no debería de serlo, salvo por la triste realidad de que unos señores están ganando o perdiendo ese dinero… pero jugándose el mío. Ése es el problema. Que los bancos han cogido mis depósitos, y se los han jugado a la ruleta comprando activos de mierda porque pensaban que especulando con ellos (jugando a la ruleta) ganarían mucho más.
Ahora, que han perdido, me dicen que “uy, es que no podemos garantizar tus depósitos”. Y a mí, me que me he mantenido voluntariamente alejado de los casinos, me molesta ver que otros han tomado esas decisiones por mí.
“Pero a mí me da igual, porque no he invertido en la bolsa. Si sube un 20% o baja un 30%, no es mi problema.” Me sorprende, y mucho, este comentario viniendo de alguien con una cultura económica por encima de la media.
A todos nos afecta esa caída de la bolsa. De forma directa, puede que tengamos un plan de pensiones que tenga parte del dinero ahí. Pero aún que no sea ese caso, indirectamente, una empresa que vale menos invierte menos, compra menos, genera menos empleo,…es decir, que si afecta a la “economía real”.
Dicho esto, coincido en general con la idea que cuentas. Este fin de semana he estado con gente de banca y me daban dos datos. Uno (alarmante): los créditos concedidos a constructores/promotores rondan los 350.000 millones de euros, luego los 30.000 que vamos a prestar a los bancos no parece que les solucionen gran cosa. Segundo (contradictorio): la tasa de ahorro ha subido un 14%. Es decir, ahorramos más, o gastamos menos, “por si acaso” (salvo los que estén en paro que no gastan pero tampoco creo que ahorren).
Esto segundo confirma tu teoría de que la caída del consumo es no sólo consecuencia sino también causa de la debacle de la economía real. Así que, en el fondo, todos somos más iguales de lo que crees y nos dejamos llevar por el optimismo desmesurado o el pesimismo absoluto segun leemos los periódicos, y eso nos lleva a decidirnos a la hora de comprar o no una TV de LCD de 32″. Curioso, ¿verdad?.
Estoy con lo que dice Rafa, decir q no te importa lo q pasa en la bolsa es cuanto menos una irresponsabilidad (con todos los respetos a el consultor anónimo a quien de vez en cuando leo) y ya no es por el tema de los fondos de pensiones, que tambien, simplemente por el funcionamiento de la economia de mercado y su efecto en el mercado financiero (Bancos).
La bolsa afecta a la economia real de mil formas, pero para poner un ejemplo, me voy a central en uno simple, su efecto sobre la banca, de todos es bien sabido que casi toda la banca importante tiene invertido en bolsa su dinero (ejemplo caixa) y una parte importantisima de esas inversiones se realiza con el dinero de sus depositantes (asi funciona el sistema financiero), la caida de la bolsa provoca depreciación de activos en la banca (generacion de perdidas) y una situación de perdidas que llegado el momento (depositantes a sacar su dinero) puede provocar una situación de insolvencia grave.
Hay mil formas de que llegue la caida de la bolsa a la economia real…., que se lo pregunten a los trabajadores de muchas promotoras españolas cuyos problemas financieros empezaron con su caida en bolsa…. y q nadie diga por favor que “yo no trabajo en ninguna contructora inmobiliaria”
Así pues no todo el mundo tiene dinero en bolsa o un fondo de inversiones o de pensiones, pero todos tenemos una cuenta de ahorro o la necesidad de pedir un credito para comprar algo.
Nota: ya sabemos q el fondo de garantia garantiza los 100.000 euros, eso esta muy bien, pero se cobra a los 3 meses, y si la quiebra afecta a un gran banco echate a temblar con el asunto…. pues puede ser catastrofico
@Luis Alonso: me ha gustado mucho lo que dices y estoy deacuerdo contigo, lo comentábamos el otro día en un evento, si estamos mal y lo repetimos estaremos peor y si lo estamos o al menos lo creemos compramos menos, etc.
@Consultor anónimo: Yo no podría definir de forma más clara la situación. En ese aspecto si que creo que los gobiernos debería limitar las entidades para que no llegaran a jugar con nuestro dinero, en vez de ahora darles dinero para tapar el error.
Luigi… no puedo estar más de acuerdo, como en muchas de tus apreciaciones.
Cuando empiezo a notar que la pierna me molesta me preocupo, y como soy hipocondríaco empiezo a pensar que igual tengo algo malo, lo que hace que me duela más automáticamente, aquello me preocupa cada vez más, así que empiezo a moverla lentamente y sin apoyar mucho el pie “por si acaso”, lo que hace que realmente me duela mucho, lo que termina de preocuparme del todo y ya no puedo hacer mi vida normal…hasta que se lo cuento a un amigo y me dice que su primo perdió la pierna por un dolor parecido, lo que hace que ya no sólo me duela la pierna sino el pecho de la tensión… ;))
Efecto dominó aplicado a la economía actual…