Estoy indignado con el tema de la huelga de los transportistas, igual que con otras anteriores de otros sectores. No puede ser que el derecho de huelga, que fue la conquista de un derecho que costó muchos años y muchas vidas, y que en muchos sitios no tienen derecho a tener, se utice como arma arrojadiza contra los que no hacen uso de ese derecho. Y mucho menos, que para reivindicar lo que consideras que es justo en tu sector, tengas que amargar la existencia a todos los demás.
Yo hoy he ido a buscar unas cajas de vino a Pinto para un evento que tenemos esta tarde en Vinarium. Por la huelga no me lo podían entregar. Hasta ahí, normal. Medio por casualidad y medio porque me parecía buena idea, he preferido no llevar la furgoneta que tenemos, una diminuta C-15, pero la mercancía era poca y así evitaba la posibilidad de problemas. Vamos, por miedo.
Por el camino he tenido atascos porque los camioneros cortaban carriles, y lo que es peor, hacían de mafiosos decidiendo quién pasaba y quién no. Lo que me faltaba por ver.
Supongo que crear el caos y sembrar el terror te da más poder para negociar y conseguir lo que quieres, ¿no? Es el mismo planteamiento que tienen los etarras. No es que crea que hay otras formas de hacerlo, es que es un delito y deberían pagar por ello. Por no hablar de lo que deberían hacer con los que han quemado vivo a uno de sus compañeros, que dormía en su camión.
Estoy 100×100 de acuerdo en ello. Creo que el modelo de sindicatos que tenemos hoy en día está desfasado y completamente pervertido. Y este caso es un claro ejemplo, como otros muchos.
Manolo Saco ha escrito un post de forma casi simultanea a éste, diciendo prácticamente lo mismo, pero mejor explicado y con más gracia, claro.
http://www.manolosaco.com/787/hay-que-redefinir-la-palabra-huelga/
Angel, resulta llamativo el silencio de los sindicatos tradicionales (CCOO y UGT). Ni están ni se les espera. Y eso que ahora, con el tema del Estatuto del Autónomo, tenían oportunidad de entrar en ese área.
En todo caso, no es muy diferente a otras huelgas que ha habido en Madrid, como la de limpieza del Metro. La diferencia es que esa no se veía tanto. Pero los piquetes tirando basura en las estaciones o pinchando ruedas en la EMT (las dos últimas que recuerdo) no son diferentes de los autónomos parando sus camiones en la A-1, salvo por el número de personas afectadas.
Otra de las malas noticias de esta huelga es que a la habitual pasividad policial ante los desmanes de los piquetes “informativos” (como en todas las huelgas), se une la confirmación de que la fuerza bruta es el mejor argumento para negociar con un Gobierno. Por eso los funcionarios de Justicia tuvieron que esperar meses para que les hicieran caso y estos en tres días tienen resultados.