Vía Netoratón, me entero de que mañana Julio Alonso se enfrenta a la SGAE en los tribunales. Espero que se haga justicia. Eso significaría no sólo que fuera absuelto, si no que la SGAE fuera condenada a pagar las costas por poner demandas absurdas.
He contado muchas veces, aquí y en mi portal de música independiente, PopMadrid.com, que yo no soy anti-sgae como tanta gente (y más dentro del mundo indie en el que me muevo musicalmente). Creo que la SGAE hace una función muy importante, y difícil de hacer si no es de una forma medianamente centralizada. Otra historia es si es normal que tenga el monopolio, el uso que hace del % del dinero que recauda que se queda y otras muchas cosas más o menos dudosas. Pero también es cierto que hay grupos diminutos que sacan unos euros al año gracias a la labor de la SGAE al recaudarlo y distribuirlo.
Pero en este caso, no tienen ninguna razón. Están demandando a alguien por hablar de algo, que puede ser ilegal, ilícito o inmoral: el google bombing. Julio NO dijo que SGAE=ladrones, escribió un post sobre el google bombing que dio lugar a que la búsqueda de ladrones diera a la SGAE como primer resultado (por cierto, sigue pasando esto, o vuelve a pasar). Y la relevancia de su blog hizo que apareciera en los primeros resultados.
Si condenan a Julio, igual que si condenan a Carlos Blanco por no poner su NIF en su blog, nos estarán condenando a todos los que hacemos uso de estas herramientas libres que son los blogs. Y tendrían que condenar a todos los periodistas que hayan escrito un artículo hablando de algo que sea delito (si es que el google bombing es delito).
La SGAE también acaba de demandar a Público .
Estemos o no de acuerdo con la función que desempeña la SGAE (y dejando de lado si es correcto que la desempeñe una entidad privada), la verdad es que su manera de actuar es mafiosa y prepotente, y se han ganado ya el odio de todos. Incluido el mío.