No soy muy dado a tener ídolos. Sí soy esponja, casi sanguijuela, de todo el que veo que me puede enseñar cosas. Con Martin Varsavsky me pasa algo que está a medio camino: por un lado, escucharle y leerle me encanta, me entretiene, me hace pensar y siempre aprendo mucho, reafirmo algunas convicciones, me llevo algún chiste o chascarrillo divertido… Pero me pasa algo más: me identifico bastante con él, me veo reflejado en muchas de las cosas que cuenta, como si en algunas cosas yo estuviera intentando recorrer un camino que él ya conoce.
[Nota: por si a alguien este comentario le suena presuntuoso, que quede claro que, a día de hoy, yo todavía no he conseguido nada, y a mi edad no quiero saber dónde estaba ya él...]
El otro día me estremecí leyendo su post titulado “En un mundo de profesionales yo soy un amateur crónico”. Ese mismo día, había tenido una entrevista de trabajo en una consultora (estoy buscando un nuevo proyecto por cuenta ajena en el que embarcarme) en la cual me había visto en apuros cuando me preguntaron “¿Pero a ver, tú qué es lo que sabes hacer?” Y yo, la verdad, es que no supe contestar: he creado tres empresas, sé de internet y marketing online, sé algo de marketing, tengo experiencia en desarrollo de negocio, en aplicaciones móviles, en marketing móvil… pero no sé contestar a la pregunta con algo concreto. No soy un experto en casi nada. Exactamente como cuenta Martín, no soy el mejor (ni de los mejores, esto lo añado yo) en casi nada, pero soy solvente en un abanico amplio de cosas.
Por todo esto sigo bastante a Martín, siempre que hay una conferencia suya intento ir, he ido a cuatro - creo recordar - en los últimos años, y he escrito varias veces sobre ellas y sobre él. La última charla suya a la que fui fue en el Instituto de Empresa el pasado mes de abril (no escribí sobre ella porque ya me parecía cansino hablar tanto de él, pero sí envié varios twitts desde el aula magna del IE).
Yo no soy un gran comercial ni soy muy dado a “echarle mucho morro” a las cosas. A veces sí, pero casi siempre por una especie de obligación que me impongo por el bien de mi trabajo o mi negocio, y paso bastante vergüenza. Pero si hay que hacerlo, lo hago. Y con Martín ese día lo hice, y me costó menos de lo normal, porque entre que lo sigo mucho y me sé casi su vida, y que transmite mucha cercanía cuando habla (especialmente cuando se dirige a una audiencia joven y relacionada con una escuela en la que él es profesor), fui bastante decidido a hablar con él al terminar la conferencia. Y con un propósito muy claro: que supiera que he abierto una tienda de vinos, que está en Cuzco y que me encantaría que viniera a visitarla un día. Yo había leido un post suyo hablando sobre vinos, con lo cual algún interés en el tema debía tener (y por lo menos descartaba alguna respuesta del tipo “nunca bebo vino” “odio el vino” o “mi religión me prohibe tomar vino”).
Una tienda de vinos tiene, como negocio, algunas peculiaridades:
- Prácticamente el 100% de la gente compra vino en algún momento del año
- Normalmente, salvo los muy aficionados, no tienen un sitio específico donde la compran
- La mayoría de la gente, cuando va a comprar el vino, no sabe cuál comprar (típicamente es para un regalo, o una cena con amigos…)
Por eso, mi objetivo era que cuando Martín necesitara una tienda de vinos, pensara en Vinarium (y luego está el conocer la sala de eventos y catas, que cautiva a todo el que la ve, por si en algún momento se le ocurría organizar un evento allí… pero para esto era primero necesario que la conociera).
Martín se sonrió y me preguntó, entre una multitud de gente que le quería hacer preguntas o dar su tarjeta, si vendíamos online. Le comenté que nuestra web estaba en construcción (justamente hoy hemos sacado la versión “en pruebas”) pero que podíamos enviar el vino sin ningún problema, y él me dijo que tenía un evento en Menorca para el que necesitaría vino pero no pareció muy convencido tampoco de que yo pudiera ser el proveedor. Así quedó la cosa, él se quedó rodeado de gente y yo me fui a mi casa.
Al día siguiente, me levanté como un resorte pensando “tengo que venderle el vino del evento a Varsavsky”, y le mandé un email muy escueto (imaginándome que recibiría uno de cada asistente de la ponencia, pues además dio su email al final) diciéndole básicamente que me diera la oportunidad de ocuparme del vino de su evento. No me respondió, pero se puso en contacto conmigo, al cabo de unas horas, Eva, que trabaja con él.
A partir de ahí la selección de los vinos y gestión de la logística fue totalmente normal (lo conté en detalle en el blog de Vinarium), los vinos llegaron con más de una semana de antelación a Torrenova y Martín me dijo en un email que “los vinos geniales”, que me dejó con una estúpida sonrisa en la cara. Hace unos días también me escribió Eva que trabaja con él y me dijo lo mismo. Un gran detalle por su parte, pues los vinos los habían pagado y no tenían por qué hacerlo.
Así que una aventura divertida y con final feliz, que espero se repita, ahora que Vinarium se está convirtiendo en proveedor oficial de vinos para eventos tecnológicos (el jueves pasado también suministramos los vinos para el Thursday, y además, acabaron más de 20 personas en la tienda tomando otros vinos).
Los vinos (que recomendé yo) del Menorca Tech Talk fueron Birrei (albariño), Sierra Cantabria Cuvée Especial (Rioja) y Carmelo Rodero Crianza (Ribera de Duero). Sería genial saber opiniones de los que estuvieron allí sobre los vinos.
Los de Menorca no sé como estarían pero los de después del Thursday geniales el summun me pareció espectacular!!
y es cierto que muchas veces no sabes donde ir, o aún así te da vergüenza preguntar, vosotros le aportáis una cercanía al cliente muy importante.
Buena historia
Esto solo confirma que para vender hay que perder la vergüenza y echarle morro.
A mí me ocurrió exactamente lo mismo en una entrevista de trabajo; me quedé hecho polvo y humillado, además de pensando que no encontraré trabajo en mi vida el “pero tú qué sabes hacer aún resuena en mi cabeza de vez en cuando”.
Supongo que prefieren a alguien que sepa de algo en concreto (yo que sé, diseño de las pegatinas de los envases de colacao) aunque sea idiota que a una persona mucho más valiosa (como Luis) pero que no ha tenido una carrera convecional
No sé, pues a emprender, supongo
Los vinos de Menorca geniales !!! En especial me encantó el Ribera… como ya te he puesto en twitter te has ganado un nuevo cliente
No sé la razón de la entrevista que te hicieron, pero supongo que tendrían tu curriculum delante. Si te hicieron esa pregunta y así, de esa manera, lo único que indica es que el entrevistador es el que no sabe entrevistar.¿Qué es lo que sabrá hacer entonces?
Hola, ¿no tienes en vinarium ningún vino extremeño o es que yo no los encuentro?. Están teniendo mucho renombre ultimamente y creo que hay algunos que merecen realmente la pena.
Saludos.