Podría ser la letra del regreso de Objetivo Birmania pero no, es la cruda realidad. La justicia ha decidido que Telma Ortiz es un personaje público, porque claro, su hermana decidió casarse con el príncipe. No sólo no le ha dado la razón, también la condenan a pagar las costas del juicio, o sea, las minutas de todos los abogados de los medios que le han estado haciendo la vida imposible, a los que, según el juez, ha hecho perder su precioso tiempo en tonterías como puede ser su vida o su intimidad.
Este país a veces asusta. No sólo hay toda una industria montada entorno a gente que de dedica a comercializar su vida (y no olvidemos que para que uno venda tiene que haber un comprador, y según parece hay quien disfruta con la vida y milagros de gente que tiene como mayor mérito haberse liado con un torero, con un futbolista, con el ex de la hija de una cantante o con el padre apeles), es que encima lo que uno pensaba que eran las instituciones serias protegen este circo.
Personalmente tengo claro que si algún día, por el motivo que fuera, me persiguieran con cámaras para grabar mi compra en el supermercado, me iría del país o se despertaría en mí el lado violento que todos tenemos, al más puro estilo Karembeu.
Y voy más allá con la sentencia: para mí no se trata de ser o no un “personaje público” (que tampoco sé lo que significa porque una cosa es haber dedicado tu vida a vender exclusivas, en cuyo caso se puede entender que has vendido tu alma al diablo y tienes que cargar con la penitencia, y otra es haber tenido éxito, pertenecer a una determinada familia, o que alguien de tu familia se haya emparentado con una determinada familia). Por muy personaje público que sea alguien, no puede ser que este país le niegue el derecho a salir a la calle en chandal (que debería estar recogido en la Constitución), comprar revistas porno, rebuscar en los cajones de las rebajas, liarse con el chófer o ir a ver películas de Jim Carrey (aquí ya me surge alguna duda).
A ver esta tía cobra dietas (y no pocas) a cargo del Presupuesto de Estado por ser pariente de la Princesa. Y su pareja también. Y si tenemos Monarquía, esto debe ser así, pues no es plan que vayan hechos unos zorros a recepciones y etc. Así que ES personaje público, lo siento y te jodes. ¿Qué es triste que haya gente a quien le interese su carro de la compra?. Pues sí, pero no es culpa del juez, ni de la Justicia; la prensa rosa existe porque la gente la consume.
Ok, pues ES personaje público. ¿Le hace perder el derecho a hacer la compra sin que le controlen si compra detergente de marca blanca?
La gente también consume drogas y son ilegales, que la gente la consuma no justifica, sobretodo, que la justicia lo ampare…
Telma Ortiz
La decisión de la Juez es correcta, está mal planteada la denuncia y no puede ir contra la libertad de expresión negandoselo a los imputados y por defecto autorizandolo a los no demandados. Creo que esta Sra. ha sido mal aconsejada ó ha tomado una decisión equivocada. Si entiende que sufre acoso, debe ir contra la persona o Sociedad que le acosa, no contra todos. Cuando el Fiscal no quiso pronunciarse, estaba clara la sentencia. Tendrá que preocuparse de que los demandados, no la demanden a ella ahora.
Carlos Menéndez
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